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Un siglo en la «era» del polonio

Fuente: Madri+d

Fecha: 30-11-2006

El uso de uno de sus isótopos, el polonio-210, para acabar con la vida del ex espía ruso Alexander Litvinenko ha conmocionado tanto a los servicios secretos como a las autoridades sanitarias de Gran Bretaña, país en el que se ha consumado el «primer envenenamiento intencionado con un agente radioactivo». La rareza y la peligrosidad de este material, sólo disponible en laboratorios de investigación nuclear, alienta todo tipo de suposiciones y sospechas sobre la autoría de este crimen, digno de las más truculentas historias de espías. El polonio fue uno de los elementos radiactivos, junto con el radio, descubiertos por el matrimonio Curie. Antes de su hallazgo, en 1898, el uranio y el torio eran las únicas sustancias radiactivas de las que se tenía noticia. Mientras estudiaba diversos minerales de uranio, Marie Curie se encontró con dos rocas que, inexplicablemente, emitían una cantidad de radiación mucho mayor que el uranio mismo. Junto a su marido, Pierre, separó químicamente estos compuestos y encontró una sustancia que era, por sí sola, cuatrocientas veces más radiactiva que el uranio con el que estaba mezclada. En honor del país natal de la científica, Polonia, el nuevo elemento, inicialmente conocido como «radio-F» pasó a ser denominado «polonio». Desde entonces ocupa el puesto 84 dentro de la Tabla Periódica. Casi medio siglo después, a principios de la década de los cuarenta, uno de los isótopos de este nuevo elemento, el polonio-210, el mismo que se ha utilizado para envenenar al ex espía ruso, resultó ser esencial para los científicos del Proyecto Manhattan, del que nació la primera bomba atómica. El polonio, en efecto resultaba especialmente adecuado como «iniciador» de la reacción en cadena en la que se basa esta clase de armas, ya que se trata de una fuente emisora de neutrones capaz de asegurar el comienzo de la fisión nuclear. A partir de ese momento, los iniciadores de polonio (y también de berilio), pasaron a ser un elemento necesario en las primeras bombas atómicas. El «Proyecto Polonio» fue asumido, en 1943, por el Departamento Central de Investigación en Dayton, Ohio, y pasó a ser conocido como «Proyecto Dayton». Más tarde, las fuentes de neutrones basadas en el polonio encontraron otras aplicaciones y empezaron a ser utilizadas con propósitos industriales y de investigación en el campo de la energía nuclear. Hasta el año 1944 no fue posible aislar cantidades apreciables de polonio en estado puro. Por eso, cualquier programa que tuviera que ver con la recuperación, purificación y fabricación de polonio dedicaba obligatoriamente grandes esfuerzos a comprender sus propiedades químicas y físicas. Ese fue, a partir de ese momento, el objetivo principal de los científicos del proyecto Dayton. Al principio, todo el polonio disponible se obtenía a partir de «fuentes naturales» como el uranio, el vanadio y el radio, que eran cuidadosamente refinados hasta conseguir, en estado puro, el valioso material. Pero muy pronto resultó evidente que estas «fuentes» eran insuficientes. Por un lado, la cantidad de polonio que se podía obtener de ellas no cubría su creciente demanda. Una tonelada entera de uranio, por ejemplo, sólo contiene cien microgramos de polonio. Por otro, se empezaban a hacer necesarias cantidades prohibitivas de uranio, vanadio y radio para recuperar las cantidades cada vez mayores que se necesitaban de polonio. Por eso, se empezaron a investigar otras formas de obtener el preciado elemento, entre ellas la transmutación, gracias a un bombardeo con neutrones, de un mineral mucho más abundante en estado libre, el bismuto. A mediados de los cincuenta, comenzaron a surgir nuevas aplicaciones para el polonio, entre ellas el uso del polonio-210 en el proceso de conversión de la energía nuclear en energía eléctrica. La primera central eléctrica basada en este descubrimiento se construyó en 1958. Los generadores basados en polonio (conocidos como SNAP) son capaces de convertir la energía térmica generada por la desintegración radiactiva del material en energía eléctrica. Esta extraordinaria capacidad de calentamiento hizo que el polonio-210 fuera ampliamente utilizado como fuente de calor para proporcionar energía a los satélites de comunicaciones. El primer satélite con esta tecnología fue lanzado en 1961, bajo el mandato del presidente norteamericano Eisenhower, cuyo histórico mensaje de paz fue radiado al mundo, poco antes de retirarse, por un satélite que estaba equipado con un generador SNAP.


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